El hurón es un animal juguetón y travieso que da vida a cualquier hogar donde conviva uno, motivo por el cual mucha gente, cada vez más, opta por tenerlo como animal de compañía. Hay de diversos tipos, pudiéndose diferenciar por el color, su raza y tipo de pelaje. Los machos no suelen superar los 45 cm de longitud y en el caso de las hembras, no suelen medir más de 40 cm. Su pelaje suele ser oscuro y en ocasiones tienen manchas blanquecinas.

Los hurones son mamíferos muy cariñosos y sumamente amigables, sobre todo con los niños. Un hogar en el que vivan niños y estén pensando en tener una mascota, el hurón resulta una de las alternativas a tener en cuenta.

 

 

No todo son ventajas

 

Sin embargo, el hurón es un animal que puede, en ocasiones, perjudicar la convivencia en el hogar. Por naturaleza, es muy travieso a la par que amistoso y tiende a meterse y cotillear todos los rincones y huecos que haya en una casa, por lo que esto puede llevar a veces a discusiones o sustos al no encontrarlo etc. Convendría extremar sus cuidados y estar pendientes de sus posibles localizaciones si pretendemos mantener en condiciones su integridad física. No se trata de una mascota a la que vayamos a hacer poco caso.

Al igual que con un bebé, las ventanas de la casa deberán estar totalmente cerradas si la mascota está suelta. No es recomendable dejar objetos a su alcance que puedan ponerlo en peligro ni debemos dejarlo salir de su jaula en momentos en que no podamos estar pendientes de él.

No debemos olvidar que el hurón es un animal inquieto por naturaleza que, por sí solo, no es consciente del peligro que corre en determinadas ocasiones, ya que le gusta dar rienda suelta a su naturaleza curiosa.

 

El hurón en el ámbito doméstico

 

Cuando hablamos del hurón, estamos hablando de un animal con mucha vitalidad y energía, y un excelente animal de compañía, dado que posee un carácter agradable y juguetón como hemos mencionado con anterioridad. Además, le encanta compartir momentos de ocio con su familia humana. Esto, a su vez, implica nuestra presencia y dedicación diaria.

Tener a un hurón en casa es similar a compartir el hogar con un perro o un gato. Es capaz de aprender su nombre y responder a la llamada de su dueño como si de un perro se tratara, del mismo modo que puede adaptarse a pasear con correa o mantenerse quieto sobre nuestros hombros.

Si lo que queremos es una mascota sociable, divertida y juguetona, el hurón puede ser el animal de compañía perfecto, pero antes debemos informarnos bien y ver si disponemos del tiempo y capacidades necesarias para poder cuidarle como se merece.

Antes de adoptar un hurón, es recomendable tener en cuenta las siguientes consideraciones:

  • Hay muchas personas propietarias de un hurón que deciden tenerlo libre en el hogar. Aunque sea un animal que puede vivir perfectamente en una jaula de dimensiones apropiadas, es imprescindible que pueda salir de la jaula durante varias horas al día y nosotros estar muy pendientes. La jaula, independientemente de su tamaño, deberá tener un refugio o caja donde pueda esconderse. El sustrato que se empleará puede ser a base de virutas de madera, cortezas de pino o tiras de papel, pero nunca con arena de gato.
  • Es importante que lleve una dieta equilibrada como haríamos con cualquier otra mascota.
  • El hurón es cazador por naturaleza, debemos extremar las precauciones si en nuestro hogar tenemos otras mascotas como pájaros o pequeños roedores.
  • Requiere baños periódicos, pueden realizarse cada 2 semanas o, incluso, cada 2 meses. Los hurones tienen un olor característico, pero no es bueno bañarlo casi a diario.

  • Aunque pueda sonar algo drástico, se recomienda que los hurones que tengamos como mascotas sean castrados.
  • Durante el verano, sobre toda si vivimos o viajamos a zonas muy calurosas, requieren una especial atención ya que son muy propensos a sufrir golpes de calor.

 

Cuidados veterinarios para un hurón doméstico

 

Como toda mascota, si adoptamos un hurón, es imprescindible que se someta al programa de vacunación y desparasitación adecuados. En cuanto a la vacunación, comenzará a partir de los 2 meses de vida e incluirá vacunas contra la rabia y el moquillo, las cuales deberán aplicarse anualmente a modo de refuerzos, de la misma manera que haríamos con nuestro perro siendo un cachorro. En cuanto a la desparasitación, los hurones son bastante susceptibles de contraer la filariosis, por lo que será recomendable la desparasitación mensual.

Como es lógico, si detectamos signos de enfermedad, debemos acudir lo antes posible a un veterinario, preferentemente que sea especialista en hurones y/o roedores.

Si observas alguno de los siguientes signos en tu mascota, acude corriendo al veterinario para que le puedan dar un diagnóstico y tratamiento lo antes posible:

  • Pérdida de pelo y/o apetito
  • Vómitos
  • Dificultad respiratoria

En definitiva y la conclusión que hay que sacar de este reportaje acerca de los hurones, es que son unos animales entrañables, muy juguetones y que, como cualquier mascota, dará luz a un hogar.

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