La obesidad en mascotas, ya sean perros o gatos, es el trastorno nutricional que se detecta más frecuentemente en los animales de compañía de los países desarrollados.

Hoy en este artículo, aprenderemos las causas que lo producen, cómo podemos prevenirla y a su vez, qué debemos de hacer en el caso de que a nuestra mascota le sobren algunos kilos de más.

 

¿Sabemos realmente qué es realmente la obesidad?

Podemos decir que tanto la obesidad como el sobrepeso, son la acumulación excesiva de grasa en el cuerpo. Esto ocurre cuando se ingieren más calorías de las que se gastan, ya sean en humanos o en animales.

Se puede decir que un animal tiene obesidad cuando su peso corporal es superior al 20% o al 30% del peso ideal. Se considera sobrepeso si se supera entre un 5% y un 20% el peso ideal.

 

¿Cuáles son las causas de obesidad en mascotas?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Existen diferentes tipos de factores que predisponen a los animales a poder padecer esta enfermedad. Entre los referentes al propio animal, es decir, factores que dependen del individuo como tal, tenemos la edad (a mayor edad, mayor propensión a ganar peso), el sexo, el estado reproductivo (los animales castrados tienen una mayor tendencia a sufrir obesidad), cierta predisposición genética por razas (labrador, teckel, cocker o beagle, son más propensos a sufrir sobrepeso).

También pueden darse casos favorecidos por enfermedades de tipo endocrino como el hipotiroidismo y el hiperadrenocorticismo.

Entre los factores externos podemos incluir los relacionados con el estilo de vida, es decir, la cantidad de ejercicio diario, así como la cantidad y composición de la alimentación. En la mayoría de los casos, la obesidad en mascotas es causada por una excesiva ingesta de alimentos junto con un bajo ritmo de vida.

Los animales obesos al igual que ocurre con los humanos, tienen una esperanza de vida menor que la media, ocasionado en parte por los problemas que vienen asociados: diabetes mellitus (más frecuente en gatos obesos), problemas articulares (aunque son más visibles en perros de mayor tamaño, se ha visto que muchos gatos tienen problema de osteoartrosis y, por tanto, de dolor), problemas respiratorios y cardíacos, problemas reproductivos (piometras, endometriosis), mayor intolerancia al calor, mayor riesgo en cirugías, etc.

 

¿Cuál es el diagnóstico y tratamiento?

 

 

Es el veterinario, el profesional que debe evaluar el grado de sobrepeso u obesidad, y en función de los datos proporcionados por los propietarios, quien valorará si esta alteración puede estar originada por alguna otra patología o por inadecuados hábitos de alimentación. Si el veterinario sospecha de alguna patología subyacente, se deberán realizar las pruebas diagnósticas oportunas.

El primer método para evaluar si un animal está o no obeso, es mediante la inspección visual de su estado corporal. Normalmente, el peso saludable en un perro o gato consiste en que las costillas y la columna vertebral sean palpables, pero no visibles, una cintura visible detrás de las costillas y en la presencia de una capa delgada de grasa palpable. Por el contrario, en el animal obeso la columna vertebral y las costillas no se palpan ni, por supuesto, se ven, y están cubiertos por una gruesa capa de grasa.

Para el tratamiento y seguimiento de la obesidad en mascotas, es esencial que haya un control veterinario.

Para llevar a cabo un programa de adelgazamiento con éxito, es fundamental la paciencia y compromiso de los propietarios del animal, no solo por la reducción y el control de la ingesta, sino porque es imprescindible que haya un aumento del ejercicio físico diario. Este proceso, hasta llegar al peso adecuado, puede llegar a durar bastantes meses y, a veces, muy dificultoso por la constancia que requiere.

Los programas de adelgazamiento pueden establecerse por objetivos semanales. En ese tiempo el animal debe perder entre un 2-3% de peso semanal. En el caso de los gatos, la pérdida de peso debe estar especialmente controlada, una pérdida rápida de peso en periodo muy corto de tiempo, puede llegar a producir lipidosis hepática (acumulación excesiva de grasa en el hígado), una enfermedad grave que puede desembocar en una insuficiencia hepática grave si no se trata a tiempo.

Existen dietas específicas para la pérdida de peso con bajo contenido calórico y alta capacidad saciante para así controlar el apetito que son más eficaces que bajar la cantidad de comida diaria de su pienso habitual ya que su contenido energético es en base a la dosis normal, no a dosis reducida. Debe evitarse dar cualquier extra de alimento como sobras de comida o snacks. Cuando un animal está a dieta, suele pedir comida a todas horas.

Un pequeño truco o consejo para evitar darles otro tipo de alimento entre horas, es darle a tu mascota las mismas croquetas del pienso como si fueran golosinas, de esta forma se le irá quitando el ansia de hambre y serán como premios. El ejercicio físico también es importante realizarlo de forma gradual.

Los animales con obesidad, pueden tener dificultad respiratoria por exceso de ejercicio y el calor. Por ello, debemos elegir las horas más frescas para salir, especialmente en verano. Las sesiones de ejercicio moderado o paseos deben de ser, al principio, de unos 30 minutos.

 

 

Es recomendable empezar con ligeros paseos y estimularles para que persigan algún juguete que le resulte atractivo. Cuando la pérdida de peso comienza a ser efectiva y visible, los animales tolerarán sesiones diarias más duraderas y podrán añadirse carreras u otro tipo de juegos activos.

El diagnóstico de las enfermedades relacionadas con la obesidad y el sobrepeso en perros y gatos ha aumentado en los últimos años. Los veterinarios son cada vez más conscientes de este problema que afecta a la salud y al bienestar nuestra mascota.

Ejercicio y una alimentación sana y equilibrada son la solución y la clave, en la mayoría de los casos, para evitar esta enfermedad y sus posibles consecuencias.

 

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