Las mascotas parecen ser, en ocasiones, los nuevos sustitutos de niños y niñas en una familia. A menudo, se teoriza y polemiza acerca del espacio que llenan los animales de compañía en el sostenido y preocupante descenso de la tasa de natalidad en nuestro país.

La humanización de las mascotas no es algo nuevo. Lo que sí es novedoso es el cambio de mirada respecto a su humanización.

Hasta los años noventa se asumía que humanizar a un animal siempre era algo, cuanto menos, extravagante y perjudicial, ya que el animal no dejaba de ser un objeto, una herramienta más; en todo caso, un ser que únicamente debía satisfacer las necesidades de las personas con las que convivía en el hogar.

 

A medida que han pasado los años, el concepto ha ido adquiriendo otro punto de vista; incluso en el mundo científico se ha llegado a cierto consenso al proclamar que humanizar a los animales también tiene su lado positivo, ya que se reconoce al animal como un ser sintiente, que entiende lo que siente.

 

¿Cuáles son los efectos negativos?

 

Cuando a una mascota se le exigen cosas que no son parte de su naturaleza, o peor aún, están en contra de ella, las consecuencias pueden derivar en el desarrollo de problemas de comportamiento y patologías mucho más graves.

 Por poner un ejemplo que por desgracia es mucho más frecuente de lo que pensamos, existen ciertas personas que, por miedo, comodidad o cualquier otra situación personal, no permiten a sus perros interactuar con otros perros. Los aíslan de sus semejantes y esto puede generar, en muchas ocasiones, el conocido como síndrome de privación sensorial, donde el animal, debido a la falta de estímulos neurológicos, no son capaces de gestionar toda la información que reciben del exterior, desarrollando miedos, fobias y conductas inestables e indeseables. La mascota deja de saber cómo interactuar con otros perros y altera notablemente su comportamiento. Es un proceso súper dañino.

Algo muy parecido sucede cuando a un animal se le aísla para evitar que se ensucie, pueda contraer infestaciones por pulgas y garrapatas u otras enfermedades. Esta práctica es totalmente contraproducente ya que de esta forma pierden sus habilidades sociales.

 

 

Intentar que una mascota parezca lo que no es puede afectar gravemente a su salud mental y/o acarrearle otros problemas. Intentar evitar que un perro se comporte como perro afecta a su naturaleza. Otros ejemplos de actuaciones humanas con las mascotas, que quizás debieran pensarse antes de ejecutarse, pueden ser el tener al animal en exceso, tanto en cantidad como el tiempo, realizar cortes de pelo que no corresponden con su tipo de raza o imagen, utilizar en exceso perfumes de olores que solo gustan al propietario, etc. Todo esto puede impedir que el perro o gato, por ejemplo, se comunique con normalidad con otros congéneres, como lo harían normalmente de una forma natural.

No estamos hablando, sin embargo, de que no haya una preocupación por la higiene y/o apariencia de nuestra mascota, pero ciertas modas pueden ser un tremendo error que podría rozar el maltrato animal.

La patología más frecuente por el efecto de la humanización es el trastorno de origen ansioso. Sucede en gran medida por la imposibilidad de adaptarse al entorno que les rodea. 

Si a eso le sumamos que no se le permite interactuar con total normalidad con sus congéneres, tenemos todo lo necesario para acabar dañando su salud mental.

Una patología muy común, el trastorno llamado hiperapego, se da cuando hay una dependencia excesiva por parte del animal a su tutor y, en la mayoría de los casos, también de éste al animal, llegando a provocar una relación mutua llena de inseguridades.

Otra patología bastante corriente y que puede estar ligada a otra mentalmente más complicada, es cuando la mascota se ha criado aislada de otros perros y está muy apegada al humano, en este caso, el perro se cree humano.

Quizá, un exceso de humanización, sea un paso más en la milenaria relación entre el ser humano con los perros y gatos, un camino que vaya hacia una interacción más equilibrada donde ambas partes se beneficien por igual. Esto es algo que no sabemos, hoy en día, con certeza y que solo el tiempo lo dirá.

 

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