Desde Veterland queremos daros algunos consejos para los amantes de los pequeños roedores. Como tales, hay que tener un especial cuidado a la hora de su limpieza y cuidado de su entorno. Para muchas personas, una de las ventajas que tiene convivir con nuestros peludos amigos es su pequeño tamaño, el cual hace que sus cuidados puedan ser más fáciles y llevaderos al no requerir grandes espacios. Un motivo más para divertirnos con ellos y disfrutar de su compañía.

No debemos descuidar la higiene, algo básico para evitar enfermedades, manteniendo limpia a nuestra mascota y su hogar.

En este primer post de noviembre os desvelamos los tres pilares básicos en la higiene de estos pequeños amigos: la limpieza de la jaula, el cepillado y la hora del baño.

 

¿Cómo debemos limpiar la jaula de nuestro roedor?

 

 

 

En primer lugar, hay que prestar atención al entorno de tu hámstercobaya o ratoncillo. Por muy limpio que sea tu roedor, restos y productos de desecho se acumularán rápidamente si la jaula no se mantiene limpia. Las causas principales de fuertes olores son una pobre o inadecuada limpieza, siendo importante que se haga con regularidad, no solo para minimizar los olores sino también para mantener a tu mascota sana y prevenida de posibles patologías..

Puede que sea una tarea un poco aburrida a veces, pero debes tomarla como hábito pensando con positividad en el resultado final, de la misma forma que limpias tu casa a diario. En realidad, la limpieza es muy fácil, lo más recomendable es hacerlo semanalmente a fondo y lavar a diario bien todos los accesorios, sobre todo el bebedero, el comedero y la esquinera.

Otro factor muy importante es el cambio diario del sustrato o lecho que haya utilizado, y muy importante también, limpiar bien los barrotes ya que los roedores se frotan frecuentemente en ellos.

Antes de volver a poner todo de nuevo, hay que asegurarse de que esté todo bien seco para evitar humedades. A la hora de limpiar toda la jaula, otro dato muy importante es cambio de agua y una adecuada comida.

 

¿Sabes cómo debes de cepillar a tu roedor?

 

Un buen cepillado es otro factor a tener en cuenta porque además de conseguir que su pelaje tenga un mejor aspecto, también ayuda a que mejore su circulación debido a cierto efecto masaje.

El cepillado se hace imprescindible en especial cuando es la época de muda. Dependiendo del tipo de pelaje que tenga, se necesita un peine con púas o un cepillo, pero con cualquiera de los dos debemos tener mucho cuidado de no tirar de los nudos que pueda tener. Se debe cepillar a lo largo de todo el cuerpo en la misma dirección, teniendo un especial cuidado con la barriga, por ser una parte muy sensible.

 

¿Y cómo se le baña?

 

 

Por norma general, los roedores al igual que los felinos, son animales muy limpios porque pasan gran parte del tiempo lamiéndose y acicalándose. Pero en ocasiones, hasta los roedores más limpios pueden necesitar una ayuda extra con su higiene personal.

Los baños no deben ser muy frecuentes, es suficiente con dos o tres veces al año. Si se le baña con mucha frecuencia puedes dañar el pH de la piel, por lo que además es muy importante elegir un champú adecuado y formulado especialmente para roedores.

El momento del baño debe de hacerse dedicando tiempo y calma, debe ser un momento relajante y no debe representar una experiencia estresante para el animal. La mejor época para bañar a tu ratóncobaya o hámster es en la temporada de primavera-verano y en una habitación libre de corrientes de aire para evitar resfriados. Antes de bañarlo recomendamos cortar las uñas para evitar que arañe, se necesitará un champú especial y una toalla seca. Puede hacerse en el fregadero, en el lavabo o en una bañerita portátil.

Una vez el agua esté preparada a temperatura templada, coge a tu pequeño y peludo amigo, moja el pelaje (es muy posible ver algunas heces en el agua, especialmente si no está acostumbrado a bañarse). Si no se le ha añadido jabón al agua, debe de ponerse sobre su piel.

Con una mano se le sujeta y con la otra se le frota suavemente con las puntas de los dedos, procurando que no le caiga agua o jabón en los oídos ni en los ojos del animal. No hay que lavarle la cabeza durante el baño, se debe de hacer más tarde con un paño húmedo.

Para terminar, debe de aclararse bien todo el jabón y secarle con suavidad. Una buena idea para terminar la sesión es ofrecerle un snack a modo de gratificación y así procuraremos que tenga un buen recuerdo de la experiencia.

¡Ya sabes todo lo que tienes que hacer para mantener limpio y sano a tu roedor!

¡A DISFRUTAR!

Recuerda que en las clínicas veterinarias asociadas Veterland encontrarás todo lo que necesitas para el cuidado de tus roedores.

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